Cuando yo era un muchacho iba a un parque llamado Los Caobos, me perdía entre árboles y me quedaba con mis pensamientos, tenia un libro siempre conmigo y era mi amigo, mi compañía.
Un dia encontre un nuevo amigo .....
Este parque era muy grande y con el tiempo conocí cada rincón de el, una tarde caminando por una veredita me encontré en medio del camino un pequeño pájaro, no huía y solo trataba de volar.
Me acerque y vi que tenia una alita golpeada, era como si le hubieran dado un golpe o quizás quedo atrapado en algún tipo de trampa.
Primero pensé llevarlo conmigo a casa, pero mi padre que era una persona dura y con un carácter fuerte seguramente no me dejaría tenerlo, así que en aquel rinconcito del parque a escondidas de miradas indiscretas y de chiquillos que pudieran hacerle daño, lo tuve a mi cuidado.
Cada día al salir del instituto le visitaba y le curaba, le llevaba alpiste quemones.
Lo ponía en mi mano, le daba calor y el correspondía picoteando los granos de comida que yo traía cada día .
Jugaba entre mis dedos.....
Así fueron pasando los días y el pajarillo curo.
Una mañana que no había instituto me acerque hasta el parque y fui hasta el sitio donde debía estar el pajillo, no lo encontré.
Sentí un gran dolor y quedo en mi un gran vacío, dos lagrimones resbalaron por mi mejilla.
Regrese cada día por la mañana o la tarde durante largo tiempo, nunca mas lo volví a ver.
Luego pensé que lo bueno de la historia era que el pajarillo había curado y por fin había vuelto a volar.
Hoy he recordado todo esto al pensar en ti.
¿Que porque he pensado en ti?
Porque aunque tú no tienes las alas rotas y puedes volar a donde quieras, no me gustaría que pasara.
No dejes que quede ese vacio en mi
Ni que sienta dolor
Y que tampoco dos lagrimones vuelvan a resbalar por mis mejillas