Cuando los pensamientos van más allá de la mera razón eso significa que se confunde cabeza y corazón.
No sabes cual de ellos esta por encima del otro, tener o no tener, a veces depende de una decisión, de un instante, de unos segundos, del momento.
Todo aquello que nos hace daño termina por confundirnos más todavía y encima hasta pensamos que nos gusta, volvemos a sentir, despertamos del sueño y tratamos de tener otros pensamientos más justos al momento actual.
Pero todo esto nos hace feliz, nos llena, sea correcto o no, nos da nueva vida.
Luego se nos va de nuevo el pensamiento, tratamos de sujetarlo para que no se desboque pero solo lo conseguimos a medias, volvemos a caer en lo que nos confunde, en lo que creemos que es un error y todo nos lleva a lo mismo, el sentimiento perdido.
Todo nos lleva al comienzo y al final, no sabemos donde termina uno o donde empieza el otro, el ayer pudo ser hoy, pero lo más importante es que el hoy puede ser un mañana.
Y no hablo de política o religión, yo le escribo al amor.
A ella que lo es, mi amor.
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