He recibido un correo de alguien que me ha leído en la revista Matusalén y me ha dicho si podía escribirle en la revista sobre lo que le pasaba y aconsejarle, esta mujer me comenta que con la edad que tiene no se atreve a decirle a su compañero que ya no siente nada por el, que encontró a alguien con el cual es feliz, no quiero ser ningún tipo de consejero e ignoro la razón de ser yo el escogido para contestar y solo por esta vez lo hare, pero a mi solo se me ocurre que .....
No creo ser yo un buen consejero porque yo soy un romántico de los de antes y aunque muchas veces debería pensar con la cabeza en mi caso la mayoría de las veces gana mi corazón.
Decimos que no volveremos a sentir aquellos momentos perdidos, fueron años felices y que nos dieron vida y aquí estamos ahora.... tratando de recuperar todo aquello que quedo en el olvido, miramos hacia atrás y nos vemos jóvenes, alegres y con ganas de que el mundo este a nuestros pies, ser los dueños absolutos de nuestro destino ....
Pero no somos lo que quisimos ser y menos una persona feliz todo el tiempo, por eso apreciamos tanto cada momento bueno que tenemos, también por eso nuestra mente sueña y viaja, con ella somos los mejores en todo, los mas felices, especiales... pero nos falta algo aun, a todos nos pasa.
¿Que nos falta?
Entre otras cosas nos falta la persona aquella que nos haga sentir sensaciones olvidadas y cuando la encontramos pensamos que todas las parejas están mal acopladas, que no tenemos al compañero o compañera ideal.
Al final algunos buscan ese compañero y lo encuentran, otras veces es la casualidad o el destino que nos lo pone enfrente, unos se atreven a dar el paso y otros lentamente se dejan marchitar, se engañan a si mismos y se dicen.... es mi deber y no debo hacer nada mas que quedarme con la vida que tengo.
Cuando esos dos se encuentran suele pasar que uno se frena porque piensa que se debe a la vida que tiene y el otro solo esperara a ver qué sucede, empezaran a marchitar ambos como la rosa que poquito a poquito va perdiendo los pétalos.
La personas después de tantos años, luego que se hacen mayores se preguntan si aun tienen tiempo para ser felices del todo, si tienen derecho que para ser felices deban hacer que esa otra persona que forma la pareja lo sea menos, eso creemos.
¿Pero y si no es así?
Si dan el paso, se atreven a buscar lo que desean y al hacerlo esas personas consiguen que el compañero se vea liberado y por consiguiente sean mucho mas felices todos ¿no estamos haciéndolo bien?
Las arrugas nos van marcando la piel y la vida, pero la sonrisa, mirada, felicidad y los besos aun se pueden recuperar y si es con esa persona que te has tropezado y te hace feliz pues……..
...........................................