Hoy ha tocado limpiar los cajones del escritorio, ordenar y repasar.
Nunca llevo prisa por escribir para este nudo, podría poner alguna cosa casi todos los días o semanalmente, solo tendría que ir al cajón y escoger.
Busco entre cuartillas, trocitos de papel. Me gusta esa búsqueda por tantos recuerdos que vienen a mí.
Pongo un poco de música, suave, romántica y a veces triste, en el quemador un poco de aceite con olor a canela, enciendo la pequeña vela, pronto se funden notas y olores.
Me siento bien, relajado y con el pensamiento viajando en el tiempo, en el recuerdo.
Dentro de ese cajón hacen una fiesta los apuntes, notas, pequeños cuentos y hasta una novela inconclusa y aun sin título.
Novela que habla de las aventuras de un ingles, amante de la fiesta de los toros, representante de whisky para su venta en Canarias en los años setenta.